Publicado por Astrid Villacorta – Responsable de Repositorio – 16/10/2026

¿Y si algo que forma parte de ti pudiera ayudar a tratar a otra persona?

En nuestro intestino viven billones de microorganismos que forman la microbiota intestinal, un ecosistema complejo que participa en numerosas funciones de nuestro organismo y cuyo estudio ha abierto nuevas posibilidades en el ámbito de la salud.

Una de ellas comienza de una manera sorprendentemente sencilla: con una donación de heces de una persona sana.

Lo que para el donante puede ser un gesto cotidiano puede convertirse, después de un proceso cuidadosamente controlado, en el punto de partida de una terapia basada en microbiota.

Y en ese recorrido hay una figura imprescindible: el donante.

Donar microbiota

De una donación a una terapia: ¿qué ocurre en medio?

Una donación no pasa directamente del donante al paciente. Existe todo un recorrido diseñado para garantizar la calidad, la seguridad y la trazabilidad:

Donación → selección y controles → procesamiento → controles de calidad → terapia

Antes ser aptos para donar, los candidatos pasan por un proceso de selección que incluye cuestionarios de salud, entrevistas médicas y pruebas analíticas. El objetivo es comprobar su idoneidad como donantes y proteger tanto a la propia persona que dona como a quienes puedan recibir posteriormente una terapia elaborada a partir de su microbiota. En Mikrobiomik, desarrollamos EUTEGRA, una terapia basada en microbiota fecal autorizada en España bajo el marco europeo de Sustancias de Origen Humano (SoHO).

Detrás de una terapia como EUTEGRA, existe un desarrollo científico complejo, pero también contamos con el apoyo de las personas que decidieron donar.

Sin donantes, no hay microbiota que transformar

Cuando hablamos de innovación sanitaria solemos pensar en laboratorios, tecnología o nuevos tratamientos. Sin embargo, algunas innovaciones empiezan mucho antes. Comienzan con una persona sana que decide donar. No todas las personas pueden ser donantes de microbiota, la selección es rigurosa precisamente porque la calidad y la seguridad del proceso comienzan en el origen.

Es por ello, que ser donante no consiste simplemente en entregar una muestra. Implica participar voluntariamente en un proceso en donde se evalúa el estado de salud, se realizan controles y se mantiene la trazabilidad de las donaciones. La tecnología permite procesar la microbiota, los controles permiten garantizar la calidad y la seguridad.

Una regulación que no solo protege la donación: protege a quien dona

Europa ha dado un paso importante con el nuevo Reglamento (UE) 2024/1938 sobre Sustancias de Origen Humano (SoHO). Y uno de sus aspectos más notables es precisamente el espacio que dedica a la protección del donante. El Reglamento establece principios dirigidos a garantizar el respeto y sobre todo su dignidad e integridad, con el fin de proteger su salud frente a los posibles riesgos relacionados con la donación.

Esto se traduce en aspectos muy concretos: recibir información clara y comprensible antes de dar consentimiento, evaluar el estado de salud del donante, proteger su intimidad, sus datos personales, su información sanitaria (analíticas) y garantizar que la decisión de donar sea libre y voluntaria. El consentimiento no es, por tanto, un mero trámite.

Ser donante significa decidir de forma informada. Y proteger al donante significa darle la información y las garantías necesarias para poder hacerlo.

¿Podrías ser donante de microbiota?

Ser una persona sana es el punto de partida, pero no el único requisito. La selección de donantes tiene en cuenta diferentes aspectos relacionados con la salud, los antecedentes médicos, los hábitos y otros posibles factores de riesgo. Posteriormente, el proceso se completa mediante una entrevista y las pruebas analíticas correspondientes. Este nivel de selección puede parecer exigente, pero tiene una razón muy sencilla: la seguridad empieza por conocer en profundidad al donante y comprobar su estado de salud apto.

La forma más sencilla de saber si puedes iniciar el proceso es completar el cuestionario de salud de Mikrobiomik.

¿Se paga por donar?

El marco europeo SoHO parte de un principio fundamental: la donación debe ser voluntaria y no remunerada. Esto no significa necesariamente que el donante tenga que asumir los gastos, molestias o inconvenientes derivados del esfuerzo que realizar al donar.

El Reglamento contempla que se permiten compensaciones bajo determinadas condiciones, pero establece una diferencia importante entre compensar e incentivar económicamente la donación. La finalidad de una compensación no es poner precio a una sustancia de origen humano ni convertir la donación en una actividad remunerada, sino evitar, dentro del marco establecido, que la persona resulte económicamente perjudicada por donar.

Es una diferencia importante porque preserva uno de los principios fundamentales de la donación: la decisión de donar debe seguir siendo libre y voluntaria.

Un recorrido basado en la confianza

Cada donación que cumple los requisitos establecidos inicia un recorrido controlado. La muestra se identifica y procesa siguiendo las instrucciones del sistema de calidad, se somete a controles y mantiene su trazabilidad durante el proceso. A partir de la microbiota procedente de los donantes sanos seleccionados se desarrolla EUTEGRA, una terapia basada en microbiota fecal. Detrás existe una cadena de selección, controles, procesamiento, calidad y trazabilidad destinada a transformar esa aportación en un componente que pueda tener una aplicación terapéutica.

Por eso, cuando hablamos de donación de microbiota, hablamos de ciencia y tecnología, pero también de confianza: la del donante hace su aporte sabiendo que existe un sistema diseñado para protegerle y para controlar la trazabilidad de su donación.

¿Quieres saber si puedes ser donante?

El primer paso es saber si puedes hacerlo.

Completa el cuestionario de salud de Mikrobiomik para realizar una primera valoración de tu posible idoneidad como donante: Cuestionario de salud