Las terapias basadas en microbiota intestinal tienen como objetivo restaurar el equilibrio del ecosistema microbiano mediante la transferencia de microbiota procedente de donantes sanos y rigurosamente seleccionados.
El Trasplante de Microbiota Intestinal (TMI) cuenta hoy con el respaldo de las principales guías clínicas internacionales —incluyendo ESCMID e IDSA— como intervención recomendada en infecciones recurrentes por Clostridioides difficile.
Su mecanismo de acción, basado en la restitución ecológica del microbioma, establece una nueva categoría terapéutica con un perfil de eficacia y seguridad respaldado por evidencia clínica.

