Publicado por Carlota Dopico – Business Development & Innovation Manager – 23/07/2025
La diverticulitis es una enfermedad inflamatoria del colon que afecta a una proporción creciente de la población adulta.
Solo en Europa, se estima que más de tres millones de personas han sufrido al menos un episodio de esta dolencia. En su forma recurrente, no solo causa dolor y malestar intestinal: impone un peaje físico, emocional y social continuo.
Los pacientes que la padecen suelen experimentar:
- Episodios repetidos de dolor abdominal agudo.
- Trastornos digestivos persistentes.
- Ansiedad anticipatoria, restricciones en su dieta y estilo de vida.
- Hospitalizaciones frecuentes o incluso cirugía como única salida.
El arsenal actual: antibióticos imprescindibles, pero insuficientes
El tratamiento estándar en los brotes sigue siendo el uso de antibióticos de amplio espectro, esenciales para frenar la infección en el momento agudo. Sin embargo, en pacientes con diverticulitis recurrente, esto se convierte en una dinámica crónica: hasta una vez al mes durante años.
Esta repetición no solo no evita nuevas recaídas, sino que puede agravar el desequilibrio del microbioma intestinal (disbiosis), aumentando la presión antibiótica y, con ella, el riesgo de resistencias.
No se trata de reemplazar los antibióticos, sino de ofrecer nuevas herramientas para cuando ya no bastan.
¿Y la dieta?
Para muchos pacientes, la dieta ha sido —hasta ahora— su única herramienta para intentar prevenir recaídas. Pero también puede convertirse en una fuente de frustración, ansiedad y aislamiento.
Y aunque la alimentación influye enormemente en el equilibrio del microbioma, no es suficiente para revertir una disbiosis avanzada.
Con MBK-01, no sustituimos la dieta: reconstruimos el terreno donde la dieta puede volver a actuar de forma eficaz.
DIREBIOT: un ensayo sin precedentes a nivel internacional
Según el análisis de registros oficiales (EudraCT, ClinicalTrials.gov y PubMed), no existen otros ensayos clínicos activos o pasados que evalúen terapias basadas en microbiota intestinal para la diverticulitis. Esto posiciona a Mikrobiomik y a DIREBIOT como el primer proyecto del mundo en explorar esta vía en un marco clínico y regulado.
DIREBIOT es un ensayo clínico fase IIa, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, autorizado por la AEMPS, el estudio ha iniciado con el reclutamiento de pacientes en abril de 2025 y espera obtener resultados intermedios durante el primer cuatrimestre de 2026 . Evalúa la eficacia, seguridad y el régimen de dosis óptimo de MBK-01 en pacientes con episodios recurrentes de diverticulitis no complicada.
El estudio está liderado por el Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, bajo la coordinación del Dr. Juan Ocaña, especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo.
¿Cómo actúa MBK-01?
MBK-01 aporta microbiota intestinal completa, viable y funcional de donantes sanos clínicamente seleccionados. Su objetivo es restaurar la homeostasis microbiana local (eubiosis) mediante la reintroducción de especies beneficiosas que compiten con bacterias proinflamatorias.
Esto se traduce en una serie de efectos beneficiosos clave: por un lado, se estimula la producción de metabolitos antiinflamatorios como el butirato y el propionato, compuestos que desempeñan un papel esencial en la regulación del entorno intestinal. Al mismo tiempo, se modula la respuesta inmune local y se reduce la activación de receptores inflamatorios —como los TLRs o el inflamasoma NLRP3—, que actúan como sensores celulares frente al estrés o la disbiosis.
Además, MBK-01 contribuye a restaurar la integridad de la barrera intestinal, reforzando las uniones estrechas entre células (tight junctions) que normalmente evitan el paso de bacterias y toxinas al torrente sanguíneo. Al proteger esta frontera natural del colon, se limita la translocación bacteriana y se interrumpe el ciclo crónico de inflamación.
No se trata, por tanto, de suprimir el sistema inmunitario ni de silenciar síntomas de forma puntual. El objetivo es más profundo: recuperar la base biológica que permite al colon protegerse por sí mismo a largo plazo. Y eso puede cambiar el pronóstico clínico de forma tangible. Menos brotes. Menos antibióticos. Menos cirugías. Y, sobre todo, una vida con más libertad y menos miedo.
Esto podría marcar un punto de inflexión
Para el sistema de salud, supone reducir hospitalizaciones innecesarias, evitar cirugías costosas y aliviar la presión antibiótica que hoy compromete la sostenibilidad terapéutica.
Para la ciencia, representa una validación clínica real de que es posible modular la microbiota como vía terapéutica en enfermedades inflamatorias complejas. Y abre la puerta a nuevas indicaciones con una única terapia multidiagnóstico.
Pero sobre todo, para el paciente, supone algo mucho más profundo: recuperar la vida sin miedo. Volver a comer sin ansiedad. Hacer planes sin pensar en el próximo brote. En definitiva, vivir sin que la enfermedad marque el ritmo de cada decisión.
El Dr. Juan Ocaña, coordinador del ensayo, nos cuenta en primera persona cómo este estudio puede marcar un antes y un después en el tratamiento de la diverticulitis recurrente.
Y empieza desde dentro: con la microbiota.




