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Publicado por Solana Pinilla – 21/12/2023

Los científicos han logrado un gran avance en la comprensión del autismo, al establecer una «asociación definitiva» entre la microbiota intestinal y el TEA. En un exhaustivo estudio de revisión publicado en “Nature Neuroscience”, los investigadores utilizaron tecnología avanzada para desentrañar la compleja relación entre la microbiota intestinal y el TEA.

La posible conexión entre el autismo y el microbioma surgió por primera vez hace décadas, cuando algunos padres advirtieron cambios en el comportamiento de sus hijos autistas, tras la toma de antibióticos, que afectaban su microbiota intestinal.

La Fundación Simons de Iniciativa e Investigación sobre Autismo (SFARI) intervino para resolver la confusión y contrató al Dr. Gaspar Taroncher-Oldenburg y a la Dra. Jamie Morton para dirigir una nueva investigación utilizando métodos computacionales.

El innovador estudio demostró la existencia de conexiones entre la microbiota intestinal y entre diversos genes inmunitarios, la dieta y las vías neurológicas implicadas en la señalización cerebral. La asociación se confirmó, como así también el vínculo real entre el microbioma y el autismo, aunque se necesitan más investigaciones para comprender de manera específica los mecanismos.

Una curiosidad para los investigadores, fue descubrir que el estudio mostró un sorprendente solapamiento entre los microbios asociados al autismo y los identificados en un estudio previo de trasplante de microbiota fecal (TFM) a largo plazo, lo que apunta a posibles beneficios en el tratamiento de los síntomas del autismo mediante una terapia de transferencia de microbiota.

 

Crédito: DrAfter123/iStock

 

Sin embargo, el estudio no prueba que el microbioma sea la causa del autismo; simplemente establece una correlación en términos estadísticos. El foco del equipo de investigación no estuvo centrado en identificar microorganismos concretos, su objetivo se dirigió a los genes que contienen y a las funciones que desempeñan, ya que ambos podrían ser los factores críticos.

El estudio abre la puerta para el desarrollo de futuras investigaciones, que podrían generar avances y nuevas alternativas en las terapias y los tratamientos utilizados para tratar a las personas con autismo, creando una esperanza para las familias y personas afectadas por TEA en todo el mundo.