Un breve resumen del artículo publicado en MDPI (Multidisciplinary Digital Publishing Institute), escrito por: Celia Morales, Luna Ballestero, Patricia del Río, Raquel Barbero-Herranz, Leticia Olavarrieta, Leticia Gómez-Artíguez, Javier Galeano, José Avendaño-Ortiz, Juan Basterra and Rosa del Campo. – 10/06/2024
Antecedentes/Objetivos
El trasplante de microbiota fecal (TMF) se considera una terapia segura y eficaz para la infección recurrente por Clostridioides difficile. Actualmente es la única indicación clínica para esta técnica, aunque numerosos estudios y ensayos de investigación clínica proponen su potencial utilidad para tratar otras patologías. La selección de donantes es un proceso muy riguroso, que se basa en una entrevista personal sobre el estilo de vida y se analiza la ausencia de patógenos conocidos en heces y suero, por lo que sólo unos pocos candidatos obtienen finalmente la validación correspondiente.
Sin embargo, a pesar de la gran cantidad de datos generados a partir de los estudios de investigación en curso que relacionan microbiota y salud, aún no existe un consenso que defina qué es una microbiota «sana». Actualmente, el conocimiento de la composición de la microbiota no es un requisito para ser donante de heces. El objetivo de este trabajo fue evaluar si el análisis de la composición de la microbiota mediante secuenciación masiva del 16S rDNA, podría ser útil en la selección de los donantes de heces.
Conclusiones
Los resultados sugieren que la certificación de los donantes no tiene por qué basarse exclusivamente en la composición de su microbiota, ya que ésta es única para cada donante. Aunque un donante en particular mostró una mayor diversidad y riqueza microbiana, aún no se han establecido criterios claros de normalidad y salud microbiana. Por lo tanto, la validación de los donantes debería centrarse más en aspectos clínicos y de estilo de vida. El TMF es un tratamiento seguro y eficaz para la rICD, el objetivo del TMF es restaurar las alteraciones de la microbiota intestinal, lo que contrasta con el tratamiento antibiótico que actúa como disruptor. Sin embargo, no se ha identificado el componente concreto de las heces que restablece la integridad del microbioma.
Encontrar donantes de heces adecuados es bastante difícil; de hecho, diferentes bancos de heces han informado de que solo entre el 2-5% de los candidatos completan el proceso de selección.(1)
Una revisión sistemática de 2013 (2) evaluó la eficacia del TMF en 273 pacientes diagnosticados de rICD a través de 11 estudios diferentes, informando una destacada tasa de éxito del 90%. Y lo que es más importante, no se encontraron diferencias significativas en la eficacia del tratamiento entre donantes emparentados y anónimos.
En nuestro caso investigado, los donantes estudiados se han utilizado en situaciones reales de tratamiento de rICD, sin que se hayan observado diferencias entre ellos. Estos resultados sugieren que la selección de donantes debería priorizar otros criterios en lugar de su parentesco con el receptor.
Hasta la fecha, aún se desconoce si el uso de múltiples donantes podría ser más eficaz que el uso de uno solo para cada paciente, y esto es sin duda un punto clave que deben abordar los responsables de producción de medicamentos basados en TMF. En el presente estudio, se realizó una secuenciación masiva del ADNr 16S en muestras fecales consecutivas de donantes certificados por la empresa Mikrobiomik para evaluar si el conocimiento de la composición de la microbiota es necesario para mejorar los criterios de selección de donantes. La selección de donantes basada en una microbiota sana, siempre ha sido el principal objetivo del TMF; sin embargo, se ha visto limitada por la incapacidad de definir qué constituye una microbiota sana. No obstante, en general se acepta que una microbiota estable y diversa, caracterizada por un elevado número de especies diferentes (diversidad alfa) y riqueza en la abundancia de taxones (diversidad beta), se correlaciona con un estado intestinal saludable.
Los resultados obtenidos en este estudio mostraron que la mayoría de los donantes fecales tenían valores de diversidad alfa similares medidos por los índices Chao 1 y Shannon. Sin embargo, el donante 23 tenía un índice de Shannon bajo, lo que sugiere que la microbiota del donante 23 puede carecer de parte de la variedad encontrada en las otras muestras. En cambio, los donantes 17 y 19 tenían una microbiota intestinal más rica y diversa que los demás. Además, la comparación de la diversidad de la microbiota entre los donantes (diversidad beta) mediante el índice de Bray-Curtis, indicó que cada donante tiene un ecosistema microbiano distinto pero con algunas similitudes, excepto los donantes 23 y 29, cuya composición microbiana difería de la de los demás donantes. Además, se observó cierta variabilidad entre las muestras de heces recogidas del mismo donante, lo que indica fluctuaciones en la composición de su microbiota a lo largo del tiempo. Estas fluctuaciones pueden ser consecuencia de distintos factores, como la dieta, el entorno y el estado general de salud.(3)
En nuestro estudio, examinamos la taxonomía de la microbiota intestinal de los donantes mediante secuenciación del ADNr 16S, prestando especial atención a la composición en filos y géneros. Encontramos que el filo Bacillota (64,5%) era el más abundante en todos los donantes, seguido de Bacteroidota (16,7%), Actinomycota (6,7%), Verrucomycota (6,7%) y Pseudomonadota (2,9%), con algunas variaciones inter-donante e intra-donante. También observamos una notable variabilidad en la distribución de los filos entre las muestras del mismo donante tomadas en distintos momentos.
En conclusión, el microbioma principal, que incluye los géneros Agathobacter, Eubacterium, Bacteroides, Clostridia UCG-014 y Akkermansia, probablemente refleja una comunidad microbiana que contribuye a la salud intestinal en nuestros diez donantes, con la incertidumbre de si estos resultados pueden extrapolarse a otros donantes.
Para completar esta investigación, representamos la composición de géneros de los diez donantes certificados, en un mapa de calor para ilustrar y comparar los patrones de microbiota característicos de cada donante. Estos resultados enfatizan aún más que cada donante tiene una composición intestinal única con variaciones intraindividuales.
El concepto de que un microbioma sano puede definirse por poblaciones específicas de determinadas bacterias es demasiado limitado (4). Es esencial incluir estudios metabolómicos para determinar si estas diferencias en la composición microbiana se traducen en variaciones en la funcionalidad del ecosistema.
Nuestra conclusión es que el conocimiento exhaustivo de la composición de la microbiota no es esencial para la certificación del donante de heces, ya que, como todos los individuos sanos, cada uno tiene su propio patrón, sin interferir en el resultado del TMF. Dado que diferentes patrones de microbiota pueden tener la misma funcionalidad metabólica, el estudio de moléculas como los ácidos grasos de cadena corta podría ser útil en el futuro; sin embargo, este aspecto aún no se ha explorado en donantes sanos. En la actualidad, la imposibilidad de incorporar análisis microbianos y metabólicos de los donantes sigue limitando su certificación a factores relacionados con el estilo de vida y a la ausencia de patógenos y enfermedades conocidas.
Leer publicación completa:
[1] Paramsothy, S.; Borody, T.J.; Lin, E.; Finlayson, S.; Walsh, A.J.; Samuel, D.; Van Den Bogaerde, J.; Leong, R.W.L.; Connor, S.; Ng, W.; et al. Donor recruitment for fecal microbiota transplantation. Inflamm. Bowel. Dis. 2015, 21, 1600–1606. [Google Scholar] [CrossRef] [PubMed]
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